Soy fan de Antonio Banderas. Me encanta oírle, siempre y en todo lugar. Imagino que ha llevado la vida que ha querido llevar, y que se lo ha trabajado mucho. Sinceramente ¡me parece un crack!

Hace meses se hizo viral un mensaje suyo en el Hormiguero de Antena 3, seguro que lo recordáis. En él utilizaba términos como capacidad de sacrificio, no existen sueños imposibles, trabajar y soñar muy fuerte para conseguir algo… crear país.

Estos mensajes se fundían con otro relativo a una presunta encuesta por la que en (una parte de) España, el 75% de los estudiantes quería ser Funcionario, frente al 75% de los de (quien sabe qué, a quién, a cuántos y dónde estaban en) Estados Unidos, que querían ser Emprendedores…

Vamos a equiparar términos, para entendernos y porque no todos podemos ser el nuevo Uber, Google o Apple: Tratemos Emprendedores como Autónomos en general.

Once again, gran Antonio, me encantó la entrevista que diste. Y me quedo con lo bueno. Sin embargo, detesto los análisis parciales y demagógicos (no era el foro, lo entiendo) de las cosas y, aunque creo que con todo el buen fondo y a tu pesar, aquel momento viral tuyo fue uno de ellos.

Debemos vivir en Matrix: un mundo paralelo

¿No os ha dado nunca la sensación de que realmente vivimos en Matrix? No soy de películas de culto, pero la idea de que no somos tan, tan dueños de nuestros sueños como nos creemos, siempre me ha rondado la cabeza.

Me da la sensación de que, sí, en nuestro país tenemos mucha libertad:  para hablar,  manifestarnos,  caminar por el mundo a nuestras anchas,  tomarnos una cerveza con nuestros amigos,  etc.  Pero también que a la hora de ir a más, nos topamos con grandes muros.

En el mundo del emprendimiento, yendo un paso más allá de la idea de montar una tienda de barrio (con toda la admiración que tengo hacia el comercio local), esto es así:  Pensemos por ejemplo en “el sueño americano” puesto en España, en un supuesto Silicon Valley español o, sin tantas aspiraciones, en la mera realidad a la que se enfrenta aquí un estudiante con espíritu, fuerza, conocimiento, ideas… ¡pasión!

En España no estamos preparados para emprender en la misma liga que otros

¿Realmente pensamos que nuestra enseñanza está volcada, desde pequeños, hacia el emprendimiento? ¿Que nuestros profesores y padres saben inculcarnos, por encima de cualquier otra, esta idea?

Un país en crisis constante -si atendemos al número de desempleados, “constante” es una palabra adecuada- como es España, necesita de emprendedores para crear empleo y compensar el supuesto bienestar en el que vivimos (y que, exista o no, se come gran parte del presupuesto).

Pero ésta es una idea que necesita impregnación en ADN y que hay que cambiar desde la cuna. ¿Y, de paso, no tendríamos que cambiar también la forma de ver las cosas frente al prójimo?

En España está mal visto que alguien deje su trabajo para emprender. Y esto debería ser una bendición y más en nuestro país, en el que hacerlo es correr un riesgo elevadísimo: El de no volver a tener un trabajo digno si su pasión “hace aguas”. 

No miramos bien al emprendedor, penalizamos -casi nos reímos con sorna de- su fracaso. Es necesario crear cultura, aplaudir y colaborar en el éxito a nuestros autónomos, comercios, empresas… Y generar medidas para que, si se caen, lo vuelvan a intentar sin hipotecar su vida. Porque, recordemos, el fracaso es para él, pero el éxito es del país.

En nuestro país, en todos los sentidos, sí se penaliza el fracaso que, además, no es soportado: ¿Existe una legislación, burocracia o unos apoyos realmente volcados con el autónomo de grandes ideas o con el emprendedor?

Creo que solo existe ayuda de boquilla. Por parte del Estado, prima el afán recaudatorio desde el minuto cero, en lugar de facilitar la vida a personas que, a la larga, van a crear riqueza para nuestro país. Ayudas, alguna, hay; apoyo real, no.

Y es cierto que, si se crea un apoyo real, financieramente el “punto muerto” (esto es, cuando el Estado compensa las ayudas dadas con impuestos recibidos) llegará pasado un tiempo largo, pero si no facilitamos que triunfe, nos sumiremos en un agujero aún mayor: el del que pide sin dar.

Apliquemos, pues, bajo esto el concepto “inversión de futuro” en lugar del de “partida de gasto”, y ¡hagamos que lo sea!

El ecosistema del talento

Para dejar de formar parte de Matrix, en España hace falta incorporar un ecosistema perfecto del talento, y no es solo idea mía:

  1. Formarnos para ello. Cambiar el chip de la enseñanza y crear escuelas, universidades que potencien el espíritu emprendedor. El objetivo es crear talento y personas preparadas para pensar y generar riqueza, en cualquier disciplina. Nos beneficia a todos.
  2. Atraer a la financiación. No solo del Estado. No solo de Bancos. Existen muchas firmas y personas interesadas en poner en marcha proyectos de emprendimiento, y que además tienen mucho conocimiento en ello.
  3. Capacidad de unirnos en torno a un determinado objetivo común, y de atraer ese talento sobre una hoja de ruta clara, apoyada y bendecida por todos en el país.
  4. Y penalizar menos, recaudar menos, fomentar el emprendimiento más, “llamar a filas” a todo el talento perdido en personas hoy en paro (da igual su edad) o en trabajos infracualificados y mileurísticos

¿Es esto crear país? Aquí, como quizás ocurrió en algún momento en el tiempo en Estados Unidos, este camino no es solo de una persona, sino de todos.

Pero volvamos a la cruda realidad: nuestros autónomos

En España no estamos ni soñando con la idea de crear un ecosistema en este sentido, salvando algunos escarceos en el terreno tecnológico (cuyo fin es que alguien trabaje para que otros se lleven el beneficio ¡idea muy nuestra por otro lado!).

¡No!  En España estamos en fase de pensar qué hacemos con la cuota de los autónomos. Gastamos el tiempo en ello, debe ser divertido…

Autónomos españoles

Lo peor es que yo creo que este debate debería estar solucionado y superado desde hace años, es decir, ¿no deberíamos estar hablando de cómo hacer que nuestros autónomos contribuyan a generar valor de verdad? ¿Y a ser reconocidos por el que realmente generan?

Sin embargo estamos sumidos en un círculo vicioso que, no por habitual, deja de empobrecernos cada día más:

1. Se recauda “X” por cuotas de autónomos   >   2. España no va bien, entramos en crisis o, por cualquier otro motivo, no es el momento de bajar la cuota   >   3. Como nos va mal, Bruselas o quien sea nos pide ajustes   >   4. Con tanto ajuste, ¿quién es el guapo que rebaja la cuota?   >   5. El Estado ni se plantea medidas alternativas  >   6. Y volvemos al punto 1.

¡Bueno! Alguna “medida alternativa” en base al actual escenario parlamentario sí se ha planteado recientemente, pero, en fin, entre la creación de subcomisiones a largo plazo en el Congreso, medidas disuasorias en el ínterin, y que se den cuenta de que al Estado le sale caro bajar la cuota, tras 4 años de trabajo y de cobrar un buen sueldo como político -en este caso para poco-, entraremos de nuevo en el círculo vicioso y, al menos yo, no espero nada al respecto.

A lo sumo sacarán alguna ventaja para -desde el respeto- mujeres, jóvenes o discapacitados… De nuevo primar “la apariencia social y los votos masivos” frente a la gestión real del talento: “igualar en lugar de igualdad”.  Pero, por favor, que me equivoque.

En cualquier caso, insisto: el camino es otro, más avanzado. Con parches para tener contenta a la gente no creamos país. Y por supuesto, seguiremos desempleados, en crisis y a la cola del emprendimiento.

Por Bluecat, para Likeando.com.

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