No cabe duda de que existen motivos para pensar que estamos ante una nueva era para el comercio local. Una era de grandes retos en la que repensar en una estrategia disruptiva ya no es solo cosa de grandes marcas.

Conceptos como la transformación digital, la entrada en nuevos canales de distribución, la diferenciación o el aprovechamiento de la segmentación y del feedback de la experiencia cliente ya no son extraños para la Pyme, el profesional autónomo, o el pequeño comercio en general.

Aprovechando estos conceptos y muchos otros, hoy más que nunca, las grandes marcas absorben un elevado porcentaje de la capacidad de compra del consumidor. Arañan un pedazo de la parte históricamente reservada para el pequeño comercio.

Comercio local: Grandes retos, grandes oportunidades

Empecemos por erradicar mitos desfasados: Eso de que el pez grande se come al chico forma parte del pasado.

  • ¿Por qué una mercería, comercio minorista y local por excelencia, no puede vender más allá de su localidad? Su baza es el acceso a un catálogo excepcionalmente amplio al que no llega la gran superficie. Su reto puede ser potenciar su ecommerce.
  • ¿Por qué una panadería de una población cualquiera -probablemente con el mejor pan que nadie haya comido nunca- no puede colocar su hogaza en la otra punta del país? Su beneficio es la calidad inigualable de su producto. Su reto puede estar en potenciar sus canales de distribución.

La Pyme y el pequeño comercio tienen hoy a su alcance herramientas con las que no contaba en el pasado. Y para ponerlas en marcha solo deberá hacer una cosa… bueno, dos: Cambiar el chip, y poner en marcha su hoja de ruta por el camino que elija.

¿Cuál es tu hoja de ruta?

La gestión del tiempo es un factor que hasta hoy ha distinguido la capacidad del gran comercio frente a la del pequeño. “Que el día a día te absorba” ya no es algo que te puedas permitir: En eso consiste tu cambio de chip. A partir de ahí, la estrategia que elijas diferirá en función de muchas variables, y especialmente del tipo de negocio.

No obstante te damos unas pinceladas que, en mayor o menor medida debes tener en cuenta en el planteamiento de tu nueva estrategia:

A. Entra en el mundo de la digitalización

Como señala el Blog Tecnología para tu Empresa de ITUser, <<Cerca de la mitad de las medianas empresas y un tercio de las pequeñas opinan que su participación activa en la economía digital será esencial para la supervivencia de su empresa en los próximos tres a cinco años>>

Transformar la Pyme es muy relevante para ponerla a nivel frente a la gran empresa. Ello tiene que ver, en un primer escalón, con dos aspectos:

  • El acceso a nuevas tecnologías: El uso de la nube, la implementación de un CRM, etc. Estas tecnologías te ayudarán a mejorar sustancialmente tu productividad.
  • Y por supuesto, el aprovechamiento de nuevos canales de venta y de distribución, grandes bazas del gran comercio.

B. Mejora de la Experiencia Cliente

¿Qué piensan tus clientes de ti? ¿De tus productos? ¿Y de tus empleados? ¿Cómo funcionan tu canales de venta? ¿Por qué un porcentaje de tus clientes no vuelven?

Controlar tu base de clientes y, sobre todo, conocerla, es el objetivo de la experiencia cliente. Más allá de obtener una “nota de recomendación” o un “rating” la experiencia cliente nos aporta una factor muy importante: los motivos. Motivos para descifrar a tus clientes, y por supuesto, mejorar tu empresa.

C. Diferenciación

Este factor tan importante es tan amplio como la forma de diferenciarte que elijas para tu negocio. Elegir tu hoja de ruta en base a una estrategia de diferenciación será algo que podrás aprender a través del feedback de la experiencia cliente: Pregúntales cómo debes distinguirte.

Algunas ideas:

  • Mejora los ‘touchpoints’ de cliente. Es decir, mapea los momentos en los que estás física o virtualmente con tus clientes, desde la preventa hasta la postventa. Analízalos y acomete mejoras en cada uno de ellos. Puedes mejorar desde el trato impartido hasta las condiciones de puesta a disposición de tu producto, o incluso las condiciones ambientales o la identidad corporativa de tu empresa y, con ello, la fisonomía de tu local.
  • Analiza al detalle cuál es tu público objetivo: Los hábitos de compra han cambiado, existen nuevos ‘clusters’ de clientes… Revisa a quien te quieres dirigir y cómo. Con ello, revisa tu catálogo de productos y servicios o tu “marketing publicitario”.
  • Una última pincelada hacia la diferenciación: la Responsabilidad y Reputación Corporativa. Aunque no lo creas, existen múltiples intangibles que mejorarán tus ventas, y éste es uno de ellos.

Te animamos a que conozcas más sobre la reputación y responsabilidad social de tu empresa. Desde likeando.com nos comprometemos a hablarte de ello personalmente, muy pronto.

 


D… Y ahora, mira al futuro: ¿qué tendrás? ¿Clientes o fans?

 

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